Lo que contare a continuación tiene poco de
ficción ya que ocurre día a día en cualquier parte, en un cine por ejemplo,
donde el asunto se ha vuelto tan cotidiano que ni siquiera nos detenemos a
pensar en ello, ni siquiera cuando en innumerables ocasiones somos nosotros
mismos protagonistas.
-Puedo pedir un ICE- pregunta ella con una enorme
sonrisa, el ve su cara de niña enmarcando la más hermosa sonrisa que el podría
ver en ese momento y en automático su mente responde -Puedes pedirme el cielo,
la luna y las estrellas si lo deseas, que yo daré todo por ponerlo a tus pies-
mientras que de su boca solamente logra brotar un -¡Claro!- seguido de una
amplia sonrisa.
Sin darse cuenta que la espada de Damocles blande
sobre su cabeza, y esta historia que nació destinada a terminar lo hará más
temprano que tarde. Pero no debería extrañar a nadie ya que esto es
perfectamente natural, a lo mucho nos encontraremos en nuestras vidas con una historia
de amor que dure por siempre, nuestro siempre.
Y así la feliz pareja entra a la sala del cine,
con la ilusión de poder extender ese momento lo más posible.