101 Historias Cortas
miércoles, 13 de marzo de 2013
Historia #7
sábado, 15 de diciembre de 2012
Historia #6
miércoles, 9 de mayo de 2012
Historia #4
sábado, 18 de febrero de 2012
Historia #5
Hacia tiempo que había perdido su esplendor, las farolas, ahora rotas, ya no brillaban por las noches iluminando el ancho y empedrado camino principal. Nada quedaba ya de aquel viejo encanto de las noches de feria, donde los arboles de la plaza eran adornados con lamparas de papel de colores y del conjunto musical que tocaba en el kiosco mientras hombres y mujeres daban vueltas en torno a el con direcciones contrarias.
Los mejores días del pueblo se los llevó el primer camión de pasajeros que recorrió la nueva carretera que situada unos kilómetros adelante, llevando el progreso y la modernidad a nuevos lugares, volviendo obsoleto el tren de pasajeros e necesaria la estación de ferrocarril que tanta importancia le había dado al pueblo. Poco a poco la gente se fue marchando en busca de mejores oportunidades, y ese lugar no paso de ser una promesa sin cumplir. Una promesa de algo grande, algo bello, de un hermoso sitio para vivir, y las casas fueron quedando vacías poco a poco, sus paredes se cubrieron de enredaderas, las lamparas se fundieron una a una sin nadie que se preocupara en cambiarlas.
Incluso la escuela que en su cúspide tenia un salón para cada grado, ahora se bastaba con uno solo para albergar a todos los alumnos desde primero hasta sexto. Y que decir de las clases de música que habían quedado en el olvido. Murieron el día en que el profesor, cansado por los años decidió no volver a tocar el piano. La artritis hacia demasiado doloroso el tocar, aunque en primavera, cuando el día era particularmente bueno, lograba, por unos instantes, hacer magia con su viejo piano de cola. Orillándolo a enclaustrase prácticamente ya que solo salia por lo absolutamente indispensable.
Una verdadera ironía la suya, cuando joven era demasiado feliz para resultar sobresaliente, ahora, con la melancolía suficiente para alimentar su inspiración el peso de los años no le permitía tocar mas allá de 5 minutos, pero solo en los mejores días de la primavera. Ahora, en la ultima casa de la calle principal en la mas fría noche de invierno su corazón comienza a latir de una manera extraña, con un ritmo raro. Lentamente se acerco al piano y poco a poco fue reproduciendo, literalmente, el ritmo que su corazón le dictaba. Al principio presionaba con timidez las teclas, pero poco a poco fue haciéndolo de manera mas fluida, poco a poco la sangre que era bombeada hacia sus dedos los movía al ritmo de la mas hermosa melodía que jamas se haya escuchado sobre la fas de la tierra.
Sus dedos y manos se movían de manera cada vez más frenética a medida que el ritmo de los latidos del corazón se iban incrementando, la música inundaba todo el pueblo, haciendo recordar viejas glorias, y por momentos parecía que las farolas brillaban nuevamente, y las lamparas de colores lucían tan hermosas como cada domingo mientas un par de amantes se besaban a la luz de la luna mientras la melodía alcanzaba su clímax. De pronto todo fue silencio, el sonido se apago y el corazón dejó de latir, y esa hermosa melodía se perdió en la inmensidad de la noche. Mientras yacía sobre el piano un hombre con la satisfacción en el rostro de una vida absolutamente gloriosa, aunque solo fuese en sus últimos momentos.
jueves, 16 de diciembre de 2010
Historia #3
Poco a poco la calle se volvió gris y las personas fueron perdiendo el rostro lentamente, casi de manera imperceptible, a medida que menguaba la distancia que los separaba el se perdía mas y mas en ese hermoso rostro angelical, en sus labios de cereza y en esa piel suave como la seda, se perdió en sus ojos hermosos, profundos como un abismo, tan hermosos como solo pueden ser los ojos de alguien que ha vendido su alma al diablo. Miró tan profundo dentro de ellos que logró ver su alma, y en su alma vio la suya y pudo ver la felicidad que sienten las personas cuando de enamoran perdidamente, irremediablemente, quiso detener el tiempo en ese instante, justo en el momento en que sus miradas se cruzaron, tiempo que irónicamente comenzó a correr más rápido, intentó reaccionar, hacer que notara su presencia, que supiera por lo menos de su existencia, pero no le fue posible, ella paso de largo y el solamente pudo ver como se alejaba, sin lograr articular palabra alguna, contemplando el hipnótico vaivén de sus caderas. Se quedo de pie, con el corazón flechado y sangrando a borbotones, con la boca entreabierta y la mirada perdida.
jueves, 21 de octubre de 2010
Historia #2
La noche que comenzó el ultimo día de Septiembre apenas había terminado, los primeros rayos del sol comenzaban a iluminarlo todo, mientras él seguía tomando su mano con dulzura. Había pasado toda la noche a su lado sabiendo que quizá sería la última que pasaran juntos, estaba tranquilo mientras su respiración agitada poco a poco comenzó a calmarse y su pálida mano dejó de apretar la suya, pero siguió sujetándola aún después que dejara de respirar, aún cuando su corazón no latía mas, cuando su piel siempre cálida se torno fría como el hielo y sus labios comenzaron a amoratarse. No lograba comprender lo que realmente sucedía, lo cierto es que para el ella no murió en ese momento, ni cuando los médicos se la llevaron, tampoco cuando todo el mundo se encontraba rezando alrededor de su cuerpo tendido, y mientras todos se acercaban con los ojos llenos de lágrimas a abrazarlo fuertemente, mientras le decían al oído que lo acompañaban en su dolor, ni siquiera lo hizo cuando depositó la última flor sobre su ataúd justo antes de que comenzaran a cubrirla.
Realmente murió un par de semanas después, justo en el momento en que caminaba por el Centro y se quedo parado justo frente a un gran aparador donde se exhibía un hermoso abrigo para el crudo invierno, el sabia que a ella le habría encantado recibirlo en su cumpleaños y justo en ese momento todo el peso de su ausencia cayó sobre sus hombros, y sus ojos no pudieron contener el llanto y sus piernas no fueron capaces de sostener su cuerpo y en medio de la acera, de rodillas, su corazón se marchito mientras un mar de lágrimas inundaba su rostro, mientras un mar de gente, intempestiva y despreocupada, seguía su camino sin notar siquiera lo que pasaba.
martes, 12 de octubre de 2010
Historia #1
Anoche mientras soñaba conocí un lugar raro, uno que jamás habría imaginado, soñé con un bosque inmenso, con grandes y hermosos arboles, tan grandes que parecían estirar sus ramas para poder acariciar el cielo, ramas cubiertas de unas hermosas flores blancas, de pétalos grandes y delicados que caían cual copos de nieve para cubrir el suelo durante el otoño, con un aroma tan tranquilizante como el semblante de la gente que ahí vivía, personas sencillas y tranquilas, que nada ambicionaban porque nada necesitaban, tenían todo lo que una persona puede llegar a querer, tenían felicidad a raudales. Pero no fue esto lo que más extrañeza me causo, estas personas tenían por costumbre enterrar a sus muertos al pie de un árbol, el cual al año siguiente florecía, como lo había hecho cada año, pero en esta ocasión los pétalos de sus flores ya no eran blancos sino rojos, y así a medida que envejecía el pueblo el bosque perdía poco a poco su palidez para teñirse de un hermoso carmesí. Al despertar solo pude pensar que es una linda forma de echar raíces.