jueves, 21 de octubre de 2010

Historia #2

Ella no murió el primero de Octubre

La noche que comenzó el ultimo día de Septiembre apenas había terminado, los primeros rayos del sol comenzaban a iluminarlo todo, mientras él seguía tomando su mano con dulzura. Había pasado toda la noche a su lado sabiendo que quizá sería la última que pasaran juntos, estaba tranquilo mientras su respiración agitada poco a poco comenzó a calmarse y su pálida mano dejó de apretar la suya, pero siguió sujetándola aún después que dejara de respirar, aún cuando su corazón no latía mas, cuando su piel siempre cálida se torno fría como el hielo y sus labios comenzaron a amoratarse. No lograba comprender lo que realmente sucedía, lo cierto es que para el ella no murió en ese momento, ni cuando los médicos se la llevaron, tampoco cuando todo el mundo se encontraba rezando alrededor de su cuerpo tendido, y mientras todos se acercaban con los ojos llenos de lágrimas a abrazarlo fuertemente, mientras le decían al oído que lo acompañaban en su dolor, ni siquiera lo hizo cuando depositó la última flor sobre su ataúd justo antes de que comenzaran a cubrirla.

Realmente murió un par de semanas después, justo en el momento en que caminaba por el Centro y se quedo parado justo frente a un gran aparador donde se exhibía un hermoso abrigo para el crudo invierno, el sabia que a ella le habría encantado recibirlo en su cumpleaños y justo en ese momento todo el peso de su ausencia cayó sobre sus hombros, y sus ojos no pudieron contener el llanto y sus piernas no fueron capaces de sostener su cuerpo y en medio de la acera, de rodillas, su corazón se marchito mientras un mar de lágrimas inundaba su rostro, mientras un mar de gente, intempestiva y despreocupada, seguía su camino sin notar siquiera lo que pasaba.

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